¡A 60 años de su muerte! Esta es la triste historia de Laika la perra que fue enviada al espacio

Esta pionera de cuatro patas no regresó. Se convirtió en la primera “víctima” de las aventuras espaciales, encabezando una lista que aumentaría a lo largo de los años con otros animales.

Hace exactamente 60 años, un ser vivo dejó, por primera vez, el planeta Tierra rumbo al espacio: la perra Laika, lanzada en el satélite ruso Sputnik 2 el 3 de noviembre de 1957.

Entre 1948 y 1961, 48 perros, 15 monos y dos conejos abrieron el camino para los descubrimientos en el espacio.

Veintisiete de ellos murieron en accidentes debido a circunstancias imprevistas durante la travesía. Laika fue el único animal deliberadamente enviado para una muerte segura lejos de la Tierra.

Carrera espacial

El pleno auge de la Guerra Fría, el líder soviético, Nikita Kruschev, que asumió el mando de la Unión Soviética dos años después de la muerte de Joseph Stalin, se enroló en una carrera espacial contra Estados Unidos, una disputa de poder ampliamente expuestas en la propaganda de ambos países.

La perra Laika dentro de la cápsula en la que sería enviada al espacio.Derechos de autor de la imagenAFP/GETTY IMAGES
Image captionLaika fue enviada al espacio cuando aún no existía la tecnología para regresar a la Tierra. Su muerte era segura…

Los dos imperios intentaban ampliar sus esferas de influencia en el mundo. “Conquistar el espacio” sería una demostración de fuerza, tecnología y desarrollo.

Aunque, por un lado, Kruschev dispuso enormes sumas de recursos para la investigación espacial, la prisa impedía un trabajo sistemático y detallado. El primer satélite ruso desocupado entró en órbita el 4 de octubre de 1957.

Entusiasmado, el líder de la Unión Soviética exigió del ingeniero responsable del programa espacial Sergey Korolev algo “espectacular” para el 40 aniversario de la revolución comunista.

La perrita Laika.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionGrupos de defensa de los derechos de los animales protestaron después de la muerte de Laika.

Entonces, Korolev propuso enviar un perro al espacio. Como, en ese entonces, no había la tecnología suficiente para garantizar el retorno del satélite, el animal sería enviado a una muerte segura.

El investigador Alexander Nikonov sugiere que Kruschev había aceptado porque nunca había tenido un cachorro.

Durante muchos años, el gobierno soviético divulgó la noticia de que Laika había muerto, sin dolor, después de una semana en órbita. Pero hoy en día se sabe que la perra murió seis horas después del lanzamiento, por una combinación de problemas respiratorios y una parada cardíaca tras el sobrecalentamiento de la cabina.

Las primeras evidencias de las circunstancias de la muerte fueron presentadas en el año 2002 en el World Space Congress, en Houston, Texas, por Dimitri Malashenkov, del Instituto para Problemas Biológicos de Moscú.

Perros espaciales

La selección de perros que pudieran ser enviados al espacio siguió algunos criterios. Primero, debido al tamaño del cohete, el animal podría pesar un máximo de 7 kg.

Los perros de raza y con pedigrí eran considerados demasiado mimados e incapaces de alcanzar buenos resultados en los cursos de “supervivencia en situaciones graves”. Por tanto, el “escuadrón de perros cosmonautas” fue reclutado, principalmente, en las calles. Laika, por ejemplo, vagaba por las calles de Moscú cuando fue reclutada.

Los especialistas preferían trabajar con hembras, a las que consideraban más disciplinadas, y los animales de pelo liso se veían como más adecuados para la instalación de sensores.

Cápsula de un tamaño similar a la que fue usada antes del lanzamiento, para que Laika se acostumbrase a estar casi inmobilizada en un ambiente pequeño.Derechos de autor de la imagenMLADEN ANTONOVMLADEN ANTONOV/AFP/GETTY IMAGES
Image captionCápsula de un tamaño similar a la que fue usada antes del lanzamiento, para que Laika se acostumbrase a estar casi inmovilizada en un ambiente pequeño.

De los 10 candidatos preseleccionados para la prueba final -resistencia en la cámara de presión centrífuga-, tres sobresalieron: Albina, Laika y Mukhu.

Albina estaba embarazada y Mukhu fue rechazada por tener curvas poco fotogénicas en las patas. Así que Laika fue la elegida para morir en el espacio y entrar en la historia.

Cápsula del tamaño de una lavadora

El Sputnik 2 no fue técnicamente desarrollado para aterrizar. Era un cilindro de cerca de cuatro metros de altura y dos metros de diámetro.

Laika estaba en una cápsula del tamaño de una lavadora, con un dispositivo para la regeneración química del aire y un alimentador automático que abría, dos veces por día, la tapa de un recipiente con una mezcla de nutrientes gelatinosos.

A la perrita le implantaron un sensor en las costillas para medir su respiración y otro sensor para medir su pulso en la arteria carótida.

También activaron dispositivos para medir la temperatura, presión y realizar cardiogramas. En los últimos días, antes del lanzamiento, Laika era colocada en una cápsula todos los días, durante varias horas, para que se acostumbrara a la situación.

Laika dentro de la cápsula del satélite.Derechos de autor de la imagenKEYSTONE/GETTY IMAGES
Image captionLaika fue entrenada durante varias semanas para ir al espacio, pero murió pocas horas después del lanzamiento debido al supercalentamiento de la cápsula.

La muerte

Los sensores implantados en Laika mostraron que, durante el lanzamiento, el ritmo de las pulsaciones de la perrita aumentó mucho, situándose tres veces por encima del ritmo en estado de reposo.

Su pulso tardó tres veces más en volver a los niveles prelanzamiento de lo que había tardado en las pruebas previas, un indicador del alto grado de estrés sufrido por Laika en el trayecto al espacio.

Los sensores de temperatura mostraron que la humedad y la temperatura de la cápsula donde estaba la perrita aumentaron poco después del inicio de la misión. La temperatura llegó a pasar los 40 grados centígrados.

Seis horas después del despegue, los sensores registraron una parada cardíaca. Estaba claro que la perrita había muerto como consecuencia del sobrecalentamiento de la cabina y del estrés.

El satélite con el cuerpo de Laika dio 2.370 vueltas en órbita y ardió al entrar en la atmósfera el 14 de abril de 1958.

La información que llegó al público

Un mono en una cápsula antes de ser lanzado al espacio.Derechos de autor de la imagenNASA
Image captionLa NASA usó monos en varios viajes espaciales; ocho de ellos murieron.

El gobierno soviético ocultó información sobre la muerte de Laika. Durante una semana, los periódicos locales publicaron boletines informativos sobre la salud de la perrita que, en realidad, ya estaba muerta. La información divulgada daba pie a que la población pensara que Laika podría regresar.

Los medios internacionales admiraban el logro soviético y manifestaban su preocupación por el astronauta de cuatro patas.

Pero cuando la agencia de noticias soviética informó de que Laika fue sacrificada en órbita “por motivos de humanidad”, los aplausos se transformaron en protestas de los defensores de animales.

Centenares de cartas fueron enviadas a Moscú y a las Naciones Unidas denunciando la “crueldad” del programa espacial. Algunas dijeron que hubiera sido mejor mandar a Kruschev al espacio en lugar de a la perrita.

Los animales continuaron viajando al espacio

Pero el uso de animales en pruebas espaciales continuó, con la finalidad de garantizar el lanzamiento seguro de seres humanos. Mientras la Unión Soviética usó perros, y después conejos, Estados Unidos utilizó monos.

En la Unión Soviética, entre 1948 y 1961, 48 perros fueron lanzados al espacio y 20 de ellos murieron.

Yuri Gagarin.Derechos de autor de la imagenKEYSTONE
Image captionYuri Gagarin fue el primer hombre en llegar al espacio.

Al mismo tiempo, los estadounidenses enviaron 15 monos al espacio y ocho de ellos murieron.

 

 

BBC.

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