¡Caza al topo! CIA y FBI buscan a quien filtró información a WikiLeaks

Cualquiera que filtre información clasificada será llevado ante la máxima autoridad de la Ley

Donald Trump está «profundamente preocupado» por la brecha de seguridad de la CIA que ha permitido al portal Wikileaks a publicar documentos de la agencia sobre sus herramientas de «hackeo», indicó ayer la Casa Blanca. Su portavoz, Sean Spicer, indicó a la Prensa que las intenciones de la Administración Trump son ser muy dura con los filtradores. «Cualquiera que filtre información clasificada será llevado ante la máxima autoridad de la Ley. Iremos a por la gente que filtre información clasificada. Los procesaremos con todo el alcance de la ley», remarcó Spicer. «Tales filtraciones no sólo ponen en peligro a personal estadounidense y operaciones, sino que otorga a adversarios herramientas e información que nos pueden hacer daño», advirtió la CIA.

Entonces, ¿quién es el nuevo topo? El FBI ha abierto una investigación después de que WikiLeaks publicase una serie de documentos en los que se detallan la operaciones de la CIA para espiar con televisores y teléfonos móviles, entre otros, a los usuarios. Para ello, habría utilizado un «software» espía, creado para entrar en los sistemas de Android, Windows, iOS, Linux y OSX.

Ahora, las autoridades quieren saber quién es el nuevo Edward Snowden, quien filtró hace años cientos de miles de despachos del Departamento de Estado a la organización del australiano Julian Assange. Con ello, se pusieron de manifiesto las técnicas de espionaje de la entonces Administración de Barack Obama, que llegaron incluso a vigilar a sus aliados e infiltrarse incluso en el teléfono de la canciller Angela Merkel.

Las agencias centran la operación en buscar al nuevo topo y averiguar cómo los documentos han llegado a la organización de Assange. De momento, buscan entre antiguos trabajadores o contratistas de la agencia de Inteligencia, que tenga un perfil parecido al de Snowden, quien ahora reside en Moscú bajo protección rusa. Mientras, los agentes también intentan determinar si hay más documentos de alto secreto que puedan salir a la luz en los próximos días o meses.

Hasta ahora, desde Washington se ha confirmado que los informes filtrados a Wikileaks son auténticos, aunque tienen las sospechas de que se puedan haber alterado o modificado. Sin embargo, las autoridades estadounidenses conocían desde 2016 la brecha de seguridad en el sistema informático de la CIA que ha permitido filtrar a Wikileaks una nueva tanda de documentos que revelan un espionaje masivo a través de dispositivos electrónicos, según fuentes consultadas por Reuters.

Miembros de los servicios de Inteligencia y de las Fuerzas de Seguridad han contado, bajo condición de anonimato, que desde final de 2016 eran conscientes de una brecha de seguridad en la red interna de la CIA.

De momento, el congresista demócrata Ted Lieu ha solicitado una investigación del Congreso. «Estoy muy preocupado por las supuestas actividades de la CIA», indicó el congresista sobre estas controvertidas filtraciones del Gobierno. Pero, a la vez, como ya se demostró con el escándalo de los despachos filtrados por Snowden, una exhaustiva observación y vigilancia masiva es legal y está autorizada por el Congreso, al encontrarse amparada por la Ley Patriota, aprobada después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Incluso, durante las revelaciones de Snowden, tampoco provocaron grandes tensiones internas ni externas entre los países a los que se espiaba, pues en su mayoría se trataba de aliados.

Las grandes compañías tecnológicas implicadas, entre las que destacan Apple, Samsung y Microsoft, han publicado diferentes comunicados para reconocer sus lagunas de seguridad, pero al mismo tiempo garantizar a sus clientes que, a pesar de las revelaciones de los 8.761 documentos publicados por Wikileaks, son bastante seguros. Un portavoz de Samsung indicó que «proteger la privacidad de nuestros clientes y la seguridad de sus aparatos están en nuestras máximas prioridades. Estamos al tanto de la situación y de forma urgente nos hemos puesto a estudiar lo ocurrido», explicó el representante de la multinacional surcoreana. En la filtración se relata cómo se espió al propietario de una televisión Samsung conectada a internet cuando pensaba que el aparato estaba apagado.

 

 

 

 

larazon.es

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