Reino Unido a un cruce historico: El jueves deciden si siguen o es el primer país que se va de UE

El Reino Unido debe permanecer como miembro de la Unión Europea o salir de la Unión Europea? es la pregunta crucial que deberán responder los ciudadanos con su voto, el próximo jueves, en una decisión que tendrá enormes repercusiones en el bloque de 28 países y también hará impacto en todo el mundo. Deberán decidir bajo el golpe emocional que ha significado el asesinato, el miércoles pasado, de la diputada laborista proeuropea, Jo Cox.

El referéndum da cumplimiento a la promesa que hizo el primer ministro David Cameron al ganar las elecciones generales de 2015 por amplia mayoría, en respuesta a planteos de legisladores del Partido Conservador y del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), quienes argumentan que los británicos deben tener un mayor control sobre sus vidas. “Es hora de que el pueblo británico se pronuncie”, afirmó Cameron al convocar a la votación. “Es hora de definir la cuestión europea en la política británica”.

Si los británicos optaran por retirarse de la integración, será la primera vez que un país abandona la Unión Europea (UE).

Al iniciarse la campaña la perspectiva era que, si bien los británicos siempre han sido reticentes a varios aspectos de la UE, se impondría la decisión de permanecer en el bloque. Pero, el panorama ha cambiado, de acuerdo con lo que surge de las últimas encuestas, las que no reflejan la incidencia que puede tener el crimen de la legisladora en la posición de los ciudadanos.

El Banco de Inglaterra, los prestigiosos medios de prensa Financial Times y The Economist, la canciller de Alemania, Angela Merkel y el Fondo Monetario Internacional advirtieron las consecuencias negativas que tendría para la UE y el Reino Unido un voto en favor del llamado Brexit, la palabra que significa optar por salir del proceso de integración.

La multiplicación de advertencias, no parece haber hecho mella en el avance del Brexit. La media de las últimas seis encuestas elaborada por la organización de opinión What UK Thinks, indica que los partidarios del Brexit son 52% contra el 48% de los que optan por quedarse. La mayoría de las encuestas muestra que los indecisos superan el 10%.

El sondeo mensual de Ipsos-Mori puso por delante por primera vez al campo leave (partir) por 53% a 47%, en tanto el del instituto Survation constata una ventaja de 52% a 48% por irse de la UE.

Los partidarios de abandonar la UE tenían siete puntos de ventaja (53% a 46%) en la intención de voto, según las encuestas ICM publicada por el diario The Guardian y YouGov (46% a 39%) para el diario The Times.

Ipsos-Mori advirtió que un 20% de los encuestados admitieron que podrían cambiar de idea en los próximos siete días, por lo que las espadas siguen en alto.

A su vez, YouGov puntualizó que hay 11% de indecisos, y 4% con intención de abstenerse.

Polémica.

Sin duda, las consecuencias económicas de apartarse de la UE están en el centro del debate y de la campaña. El primer ministro Cameron publicó un artículo en The Times, titulado “Somos más fuertes dentro y lo arriesgamos todo si votamos por salir”, en el que argumenta que acusa a los partidarios de la separación de “hacer rodar el dado y apostar por un juego peligrosos con fines políticos”. Advirtió que se abrirá una década de incertidumbre, se desplomará la libra y la economía caerá en recesión.

Por su parte, el ministro de Economía, George Osborne, en una tribuna de prensa firmada con uno de sus antecesores, el laborista Alistair Darling, indicó que salir de la UE sería “la herida autoinfligida más extraordinaria” y citando un informe del prestigioso e independiente Instituto de Estudios Fiscales, situó en 30.000 millones de libras (equivalentes a US$ 42.600 millones) el dinero que perderían las arcas públicas con la salida y por tanto, habría que recuperar esos fondos “aumentando impuestos, recortando el gasto o ambas cosas”. Avanzó que la mitad del dinero podría recaudarse con incrementos de impuestos, enumerando aquellos que se verían afectados, y la otra mitad saldría de recortar. “Recaudar los 15.000 millones de libras mediante recortes podría significar un reducción del 2% de los presupuestos de la salud pública, la educación y la defensa”.

Las advertencias de Osborne indignaron a los conservadores que defienden la salida de la UE. Cincuenta y siete diputados conservadores firmaron una carta contra los planteos de Osborne, en tanto el líder del partido UKIP, Nigel Farage, quien hace discursos incendiarios contra la UE, pidió “ignorar el presupuesto fantasioso de Osborne. No será el ministro por mucho tiempo más”. Farage también denuncia una intromisión de la UE en la vida de los británicos. y advirtió el peligro que significa para el Reino Unido la inmigración que está descontrolada.

Perfil propio: no adoptó el euro y marca diferencias.
Los británicos siempre han hecho valer sus peculiaridades para proteger sus intereses en una UE cada vez más integrada, un sentimiento de insularidad que puede verse culminado con la salida del socio más excéntrico de la unión. El Reino Unido sigue con la libra como moneda y no adoptó el euro —Seucia y Polonia aseguran que no lo incorporarán y Dinamarca tiene una cláusula de exclusión— así como se excluye del espacio sinfronteras establecido por el acuerdo de Schengen.

En 1984, cuando Margaret Thatcher era primera ministra, negoció una de las principales concesiones que mantiene el Reino Unido frente a sus socios: el “cheque” británico, la compensación que la UE devuelve a ese país al hacer valer el escaso beneficio aopara su pequeño sector agrario de las Política Agrícola Común.

 

 

elpais.com.uy

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