A los 32 Jóvenes enviados al penal El Dorado por José Rafael Orta B.

A veces nos toca ver situaciones, que nos marcan profundamente, que nos hieren, que nos niegan el sosiego y la calma, que inclusive nos llevan a cuestionarnos en lo más profundo de nuestros seres, situaciones que por medio de terceros, conocidos o no, nos inundan del horror de vivir en un país, donde la democracia escasea tanto como la comida o las medicinas, o quizás más.


No solo la democracia, también la justicia brilla por su ausencia, en lugar de ella, nos encontramos con un monstro que nos muestra su rostro más miserable, su esencia más vil y mezquina, ése, es el predicamento al que se ven sometidos aquellos que osan cometer el peor de los “delitos”, el pensar distinto, el querer un mejor país, el querer una tierra llena de oportunidades, una sociedad que no tenga que arrastrarse a los pies de un gobierno para recibir unas migajas, donde los hospitales funcionen, donde haya oportunidades de trabajo, donde resulte mejor estudiar para progresar, que delinquir para sobresalir.

Ese es el gran delito que han cometido un grupo de jóvenes, jóvenes como Samuel Petit, a quien conozco desde hace ya más de 7 años, a quien vi crecer y madurar a lo largo de estos años de lucha y activismo social y político, y así como él, 31 jóvenes más, todos llenos de ilusiones, de esperanza y de hambre de libertad.
Muchachos que fueron detenidos, algunos en plena marcha, otros llegando a su casa, tratados como delincuentes, agredidos, aislados, sin poder comunicarse con sus familiares, sin siquiera conocer a ciencia cierta cuál es su situación, y cual su futuro más cercano, sometidos a Psico terror, cuando los amenazan con frases como “Ahora si van pa´ la grande”, “allá adentro la cosa si es candela”, a sabiendas por adelantado, que aunque fiscalía solicite Medida de Presentación, el Juez, ahora erigido en Verdugo, los enviaría al Penal de El Dorado.
Un Juez que extralimitándose en sus funciones al pasar por encima de la solicitud de la fiscalía, ignora la medida de presentación solicitada por los fiscales, por la de cárcel a todos los jóvenes, incluyendo a la Sra Zuly, a quien también se llevaron detenida, por defender a uno de los jóvenes que era agredido por los funcionarios.

Es aquí cuando más nos sorprendemos, ya que han sido los mismos presos del Penal, quienes se han mostrado en desacuerdo con la medida, manifestando que los jóvenes, no son delincuentes, que no merecían estar allá, pero que sí pidieron, les envíen al miliciano que disparo y mato al estudiante Augusto Puga. Pareciera de alguna forma que nuestros delincuentes tienen un cierto Código de Ética, que deja bien mal parado a algunos de nuestros jueces.
Mientras los muchachos están en El Dorado, y la Sra Zuly en el retén de mujeres de Agua Agua Salada, el presunto asesino de Augusto Puga, un funcionario de nombre Cristian Arzolay quien fue grabado por testigos disparando su arma de fuego la tarde del asesinato, se encuentra preventivamente detenido en una comisaria, si, así como lo leen, a los jóvenes que protestan los envían a cárceles y a los funcionarios que los matan, los detienen en comisarías o en sus propios comandos, una afrenta más para familiares, tanto de los caídos, como de los injustamente presos, que tienen que sentir en carne propia el trato injusto y discriminatorio de una justicia que se quitó la venda de los ojos para convertirse en sicaria política de un gobierno dictatorial y en franca decadencia.

A ti Samuel, a Enmanuel, a Luis Adrian, a Leonardo, a Isaias, a todos los 31 muchachos de aquí, y a todos los jóvenes de nuestro país, que les ha tocado dar lo más preciado que puede tener un ser humano, su vida o su libertad, a uds muchachos mi mayor admiración, mi mayor respeto, y mi mayor compromiso para asegurarles, que vamos a continuar su lucha, y que no vamos a desmayar hasta salir de este gobierno, y con ello abriremos las puertas de todas esas celdas que hoy de manera injusta, maliciosa y malintencionada, los mantienen lejos de sus seres queridos, encerrando sus sueños, su futuro y su esperanza.

Jose R. Orta B.

22/06/2017

Facebook Comments





Translate »