Carta del preso politico Gerardo Carrero a la juventud civil y uniformada venezolana

Hoy me dirijo a la juventud venezolana, a aquellos que alzan su voz ante las dictadura, cómo a aquellos que la reprimen tras un uniforme, chaleco y casco, sometiendo su espíritu libertario a “órdenes superiores”.

Hermanos, los llamo a detener por un minuto el fervor que nos caracteriza como jóvenes y preguntarnos ¿Realmente es justo que sea el futuro de Venezuela, quiénes se confronten, maltraten y lastimen?

Joven policía ¿Es justo qué solo seas útil para reprimir a tus iguales? Por solo mantener en el poder, a quiénes la inseguridad no afecta, a quiénes tienen su arepa caliente y completa cada da vez que la quieren, a quiénes no les hace falta el dinero en su bolsillo, a quiénes por más dádivas, son indolentes ante la necesidad de un pueblo… Porqué somos una patria, una nación, una sola sociedad; NO somos el pueblo de unos y los tontos útiles de otros, basta ya que sea la sangre, sudor y lágrimas de nuestros estudiantes, policías y militares, la que sea derramada en el asfalto de nuestra Venezuela .

Tú joven militar, que das vida a cada batallón de nuestra fuerza armada, ten presente que por más soles que tenga un hombre, eres la fuerza, eres la esperanza, eres libre y tu compromiso es con la nación, así como eres hábil con el fusil, debes serlo con la ley por ello te regalo este artículo del estatuto de Roma #33 y el Art. 328 de nuestra carta magna (CRBV).

A los estudiantes, hermanos, la dictadura debe unirnos, NO dividirnos, son muchas las familias en dónde el militar y el estudiante comparten la misma mesa, hambre, la misma sangre, el dolor de la misma madre o padre, por ello debemos trascender en la historia como una sola fuerza, sin duda el cambio esta en nuestras manos, aliento e ideas, las calles nos pertenecen a lo largo de la historia y en este siglo no será la excepción, no podemos abandonar nuestras trincheras dónde generamos las ideas y propiciamos el debate, no podemos abandonar las calles, en dónde nos sentimos libres.

Venezolanos, qué tristes resultan los pueblos que se acostumbran a ver morir a sus jóvenes por temor a la verdad de sus adultos. Es algo tan absurdo como un árbol que renunciara a florecer y a dar frutos por temor a la tormenta. Cuándo un joven debe asumir la defensa de los derechos de sus padres, es muestra clara que el tronco del cual se origina, no solo está enfermo, sino que además está perdiendo las raíces que lo hacen amar el suelo que lo sustenta.

Venezuela, tiene derecho a vivir sin miedo, en paz y libertad; ¡NO HAY cárceles para millones de venezolanos!

“La verdadera libertad se gana y se pierde en el corazón”…

 

Gerardo Carrero
¡FIRME Y DIGNO!
Prisionero Político
SEBIN-HELICOIDE
24-05-2016

 

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