Nicolás ¿Despúes de ti qué?

Aun recuerdo cuando Hugo Rafael Chávez Frías llegó al Poder, anunció la muerte de la Cuarta República y el nacimiento de una nueva: la Quinta República. Hablaba de Unidad y mencionaba a Bolívar; una República donde todos los ciudadanos íbamos a ser tratados por igual, sin discriminaciones, en un proyecto de país que revolucionaria la manera de conducirlo y la vida de todos los venezolanos, esa fue la propuesta, una que llenó de esperanza y fe a la mayoría de los venezolanos.

Hoy, 17 años después, vemos como el proyecto chavista se desplomó, resultando en un rotundo fracaso, toda vez que incluso hasta el ungido sucesor del mismo lo abandonó repentinamente. Nicolás hoy en día se ha convertido en un ser sin escrúpulos, inmisericorde, está dispuesto a todo. Nada lo detiene, incluso yo diría que está dispuesto a hundir al país integro, con tal de perpetuarse en el poder.

Sin vergüenza de ninguna especie, el régimen hace rato se quitó la careta y luce absolutamente mentiroso y maula, caudillista y militarista, mostrando al mundo descaradamente un autoritarismo sin límites, recurriendo como excusa a la ya desgastada supuesta “guerra económica”, para justificar su incapacidad en el manejo del país y el mantenimiento de una grave crisis, en la que nos tiene sumidos a todos los venezolanos.

La oposición venezolana ha buscado salir del régimen por varias vías: una el referéndum convocado para este año, otra la ilegitimidad del Presidente dada su doble nacionalidad, también su imputación por la comisión de delitos mayores e instando a la presión en calle, hasta la solicitud de renuncia se ha intentado. La realidad es que a este régimen le queda muy poco tiempo. Todo apunta a que la salida a corto plazo luce inevitable por cualquier vía, por el hambre, la escasez, el dinero que no alcanza, la delincuencia desbordada, los saqueos, asaltos, protestas y riñas en las colas son el pan de cada día, todo ello aunado a la falta de independencia del Poder ciudadano, esto es, Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Contraloría y más grave aún, el Poder Judicial encabezado por el TSJ y demás tribunales de la República arrodillados ante el Poder Ejecutivo.

Absolutamente subordinados con el colorario de que las Fuerzas Armadas se han convertido, igualmente, en el brazo armado ejecutor de sus órdenes. Los organismos internacionales en el afán de ayudar, emiten Resoluciones condenando la situación a la que está siendo sometido el pueblo de Venezuela continuamente, porque la crisis humanitaria, la violación permanente de los derechos humanos y el constante abuso de poder son indicativos que este dista en mucho de ser un gobierno democrático.

Sumidos como estamos en esta grave crisis en todas las áreas, sin mencionar la crisis psicológica a la que estamos sometidos a nivel individual los venezolanos, que se manifiesta en depresión, angustia y temor frente a un presente colmado de conflictividad y un futuro lleno de incertidumbre, la pregunta que nos hacemos todos: ¿Qué va a pasar después? al irse Nicolás. Esta es la gran preocupación, y el quid de todo este asunto, porque aquí no se trata de temas políticos que si regresar a la IV Republica o no, ese no es el tema, no solo por razones cronológicas, sino porque además Venezuela cuenta hoy en día con nuevos actores políticos, de manera que todo ha cambiado y en mucho, el problema es otro, la gente quiere cambios y verlos rápido, porque los venezolanos ya no aguantamos ya y no estamos dispuestos a soportar mucho más.

Pero como haremos para poner orden en un país donde cada quien hace lo que le da la gana, donde la anarquía protagoniza nuestro día a día, donde no hay respeto ni responsabilidad, dónde no estamos acostumbrados a cumplir con las normas, en un país controlado por grupos armados del régimen, como meter en cinta a los pranes y controlar las bandas armadas delincuenciales que dominan terrenos urbanos llamadas “zonas de paz”, donde no entra la autoridad ni por equivocación.

No señores, no es pesimismo, es que no está fácil la cosa. El problema fundamental aquí lo llevamos por dentro, por lo que para que todo cambie debemos primero generar modificaciones internas, porque definitivamente no podemos quedarnos en la culpa o en lamentaciones infructuosas, o de brazos cruzados esperando que algo pase o que otros se encarguen de resolver el problema. La solución a mi juicio está en la Unidad. Pero no en una mesa simplemente, donde se reúnen partidos a negociar candidaturas o resolver diferencias, yo me refiero de la Unidad de verdad, de corazón, de sueño y compromiso, de preocupación y ocupación, de reflexión, de aceptación, de tolerancia y lucha.

Los políticos piensan que el poder es un fin en sí mismo, mientras que para la gente el poder es simplemente un instrumento para mejorar su calidad de vida en lo económico, político y social, en sus derechos civiles y sus libertades democráticas. Por ahí debe comenzar la verdadera transformación, porque para que se verifiquen los cambios es importante unificar criterios y aprender a escuchar las necesidades de la gente.

Por una parte a mi juicio, es necesario rescatar la confianza, hay una desconfianza brutal en la población sembrada por los propios actores políticos, que prometen y no cumplen, de modo que lucen mentirosos y corruptos. La confianza es un valor que solo se gana con hechos concretos, con el accionar, he ahí el primer desafío, la primera batalla es la tarea de volver a recuperar la confianza en los partidos políticos y en la dirigencia. Pero como dije antes, para eso se requieren cambios radicales en la forma de hacer política, una reflexión y revisión interna sincera y honesta sería lo ideal, reconocer en que nos equivocamos y rectificar, sobre todo en los mecanismos para la elección de los líderes fundamentales, adaptándose a las exigencias del pueblo.

Es necesario y se hace imperiosa la necesidad de planificar con metas a corto, mediano y largo plazo; metas estas que debemos compartir todos los venezolanos y allí también debe haber unidad, la población debe estar informada, basta ya de conclaves y planes a escondidas porque aquí los problemas los padecemos todos y sólo juntos debemos participar en la solución, sin entorpecer, pero sin flojera, nutriendo y aportando ideas.

El desafío sin duda alguna está en la evolución, en el avance para encontrar el camino del desarrollo en un contexto democrático, pluralista y participativo, sin discriminaciones, estimulando el desarrollo humano, los talentos y valorando las fortalezas de los demás sin mezquindades, porque como dice el dicho “no es necesario apagar la luz del vecino para poder brillar”, solo así lograremos tener una sociedad más justa y productiva, tendente al progreso en libertad.

Viendo la situación me parece que la MUD no la va a tener fácil con relación a quienes aspiran a la Presidencia de la República, el foco debe estar en la conveniencia del país y no en la personal. El futuro es incierto y no está escrito, nadie puede asegurar lo que va a ocurrir, lo que si tengo claro es que en este punto me parece que nos llegó la hora de despertar a los venezolanos, a todos, sin distinción, llegó la hora de accionar, de demostrar de qué estamos hechos.

A todos nos llegó la hora de producir, de ponerle seriedad a las cosas, sin chistes. Debemos acabar con el populismo que destroza la confianza. Es hora de demostrar la grandeza del pueblo que debe exigir la rectificación de las políticas a los de la cuarta y a los de la quinta, que no han funcionado, y así conformar una nueva República, es la hora de ponerse los pantalones y con guáramo tomar las riendas del país, exigiendo a los partidos un cambio, un llamado a la conciencia y a la verdadera Unidad.

MARIA AUXILIADORA DUBUC
@mauxi1

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