Revolución devastadora. Hambre y muerte

Después de miles de expropiaciones y confiscaciones de empresas, fincas, unidades de producción, bajo la falsa premisa de abaratar costos, entregárselas al pueblo para que las administren y aprovechen los beneficios, llevando al gobierno de turno, a imponer en extremo, el capitalismo de estado, en Venezuela estamos muy lejos de cosechar los frutos de alguna política petrolera sensata y mucho menos de cosechar lo que los venezolanos nos comemos.

La cosecha real es habernos ganado los peores lugares como país petrolero con altos niveles de escasez y hambre, inflación e inseguridad. Esa “política” económica que impuso Fidel Castro a Hugo Chávez, al anexarnos a Cuba como su provincia más pervertida, la que les da el dinero para financiar sus locuras, trastocó todos los cimientos de la producción nacional.
Mientras los herederos del trono siguen la línea de su predecesor, el supremo galáctico, culpando del fracaso de la política económica a una supuesta guerra económica con enemigos invisibles, algunos ya se van dando cuenta que la culpa no es de la vaca sino de los errores cometidos por ellos mismos. Así, días atrás, Freddy Bernal, vicepresidente de los Consejos Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), en un incoherente acto de contrición reconoció que la política de expropiaciones ejecutada por el Gobierno en años anteriores fue un error en tanto que “Las empresas expropiadas no funcionaron”. Por la misma razón que ellos niegan.

FALTA DE GERENCIA Y EXCESO DE CORRUPCIÖN. Sin divisas para reponer insumos, repuestos de maquinarias y demás ineficiencias desmantelaron nuestro aparato productivo. Como se entiende que quien maneja los dólares no los utilice en provecho de gobernar, de dar la mayor suma de felicidad al pueblo al que “gobiernan”. El 90% de las plantas procesadoras de harina de maíz, de azúcar entre otras, están manejadas por el gobierno, Y culpan a los privados y a la derecha y al imperio de la falta de esos rubros.
Realmente, es inconcebible que Venezuela sea el único país petrolero del planeta en condiciones de miseria y de hambruna. Se cuentan por miles los muertos a causa del hambre y millones los venezolanos que entraron en etapa grave de desnutrición; eso sin contar las miles de personas que, padeciendo enfermedades curables, han muerto por falta de medicamentos o los que mueren diariamente a casa del hampa y la inseguridad.
En estos momentos mi patria atraviesa una grave crisis humanitaria y, sin embargo, los narcobandoleros-asesinos que ocupan la cúpula del poder, se niegan a recibir la ayuda humanitaria que muchos países del mundo y organizaciones humanitarias están dispuestos a enviar. Toneladas de alimentos y medicamentos son rechazados en un acto egoísta, genocida y criminal, por no reconocer que fracasaron con el capitalismo de estado impuesto bajo el seudónimo de “Socialismo del Siglo XXI”.

Si al fracaso económico de las marionetas de Fidel, le añadimos, la descomunal corrupción, negligencia, la falta de moral y luces de los cogollos revolucionarios, el despilfarro revolucionario lograron lo impensable: ¡desbastar una nación completa en plena bonanza! Saquearon más de un billón de dólares, o sea, un millón de millones, equivalente a más del triple de lo recibido por todos los gobiernos anteriores de la Cuarta República en la tercera parte del tiempo que duró ésta. En Venezuela se conjugó lo peor de dos mundos: una dictadura de minorías y la inseguridad y el hambre de las mayorías.
Han inventado más 24 planes de seguridad en los últimos 17 años, pero como zamuro no puede cuidar carne…todos han sido un verdadero fracaso. Teniendo malandros en el gobierno, es difícil sacar a los malandros de la calle. Por desgracia nuestro primer lugar como país más inseguro del mundo, no es una casualidad, es un galardón que lamentablemente nos hemos ganado. Recientes estadísticas publicadas por Organizaciones No Gubernamentales, reportan que en los últimos 150 días se quintuplicó el delito de secuestro en todo el país, pasando de 60% de casos conocidos en el 2015 a la descomunal cifra de 170% en los primeros 5 meses del año 2016.

El secuestro arrastró consigo otros delitos conexos que obviamente, también se incrementaron, por ejemplo: las muertes en cautiverio, las lesiones graves, los abusos sexuales y el terror psicológico de las víctimas por plagiarios. El pueblo observa desesperado que los grandes cacaos de la élite chavista son los principales delincuentes y no pueden hacer nada. Como ejemplo tenemos allá en nuestro estado Monagas que, en La Dominga, cerca de Punta de Mata recientemente encontraron a dos productores asesinados (Orlando José Vallenilla y Víctor Manuel Orta) en la cercanía de otra de las propiedades de Hugo “El Pollo” Carvajal Barrios y las investigaciones hechas por los vecinos y colegas de estos infortunados venezolanos, señalan que fueron impactados por armas de alto calibre, apuntan a que este narcobandolero tiene que ver con el hecho. Los cuerpos de investigación hablan de una supuesta confusión por unos atracadores de fincas. Demasiado descaro ya que todos en la zona saben que estos capos no quieren a nadie cerca de sus bunkers o propiedades mal habidas.

Como resultado de este nefasto gobierno, tenemos que hasta el hampa se cotiza en divisas que, según un estudio de percepción del delito que realiza el Instituto de Ciencias Penales y Criminológicas de la Universidad Santa María, es la moneda que fortalece a las organizaciones criminales, desde hace tres años. Es alarmante que, en un país con el control cambiario más largo de la historia, el objetivo de los secuestradores, extorsionadores y ladrones ya no sea hacerse con la moneda de nuestro Libertador, sino con la moneda del Imperio mismo o con joyas que se comercien fácilmente en robustas monedas extranjeras.
Definitivamente, el trasnochado discurso socialista-comunista, no caló en el corazón de ningún venezolano. Ya es insoportable la desgracia que padece hoy mi patria y estoy convencido que pronto terminará, bien sea por la vía violenta o democrática. Yo apoyo cualquier salida porque estamos en estado de necesidad, de la que solo saldremos los venezolanos con nuestros propios recursos: el coraje y la gallardía que pretende ser oprimida por estos narcobandoleros.
Seguro que se está gestando una nueva Venezuela, sigo dando la pelea con lo único que me queda MI PLUMA y MI PALABRA.

José Gregorio Briceño Torrealba
“El Gato” Briceño.
Twitter:
@josegbricenot
Fuente:
http://gatobriceno.blogspot.com/2016/07/revolucion-devastadora-hambre-y-muerte.ht

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