Adicción a la cirugía estética: la delgada linea entre buscar la belleza y obsesionarse

El tamaño del pecho, la forma de la nariz, las arrugas en la cara, la talla y el peso, el grosor de los labios, el tamaño de las orejas, los párpados… el físico preocupa, y para muchas personas la imagen que ofrecemos a los demás de nuestro cuerpo y nuestra cara es algo fundamental.

Tanto que muchas veces se convierte en obsesión el pensamiento de que algo de nuestro físico no encaja con los cánones de belleza establecidos por la sociedad o que consideramos imperfecto y por tanto susceptible de ser “corregido”.

Este es el motivo principal del auge que en las últimas décadas han tenido las intervenciones de cirugía estética. Los avances en el terreno de la medicina han permitido que hoy día casi cualquier parte del cuerpo sea modificable a golpe de bisturí. Una afición que puede convertirse en adicción a la cirugía estética para personas que buscan la perfección y que nunca estarán conformes ni con su cuerpo ni con el paso del tiempo en el mismo.

Una adicción nada saludable

Esta adicción puede estar motivada por diferentes causas, al igual que el motivo en sí de acudir a un cirujano de medicina estética. Muchas veces es la satisfacción que alguien recibe con los resultados de una operación estética lo que funciona como estímulo para someterse a una nueva operación. Son personas que siempre están en alerta al mínimo signo de inconformidad en algún rasgo de su rostro o cualquier signo de edad.

Se llega al extremo de ver defectos donde realmente no existen recurriendo a la cirugía como un acto de consumo más, debido, sobre todo a la banalización de la misma por algunas empresas de la industria, que se publicitan como soluciones fáciles y alcanzables.

Detrás de esta adicción a la cirugía, además, es frecuente que exista un vacío vital o un problema cuya solución real está lejos de un quirófano. Muchas personas recurren a realizarse una operación de cirugía estética para suplir otras carencias o cuando sucede en sus vidas algún hecho doloroso, como una ruptura sentimental. Una forma de intentar llenar ese vacío o satisfacer necesidades que tienen un origen muy distinto al físico.

Lo importante es encontrar la raíz de lo que nos empuja a recurrir una y otra vez a una clínica de cirugía estética, porque seguramente lo que necesitemos sea otro tipo de ayuda.

Alternativas naturales sin pasar por el quirófano

Es muy importante sentirse bien con uno mismo y aceptarse tal y como se es. Pero también es cierto que muchas veces un complejo con alguna parte del cuerpo puede llegar a perturbar en el día a día a día generando una gran inseguridad.

En estos casos, existen alternativas para cambiar el aspecto del cuerpo de forma natural y efectiva, sin necesidad de recurrir a los quirófanos y el bisturí. Resultan ser las alternativas más efectivas existentes en el mercado sin necesidad de recurrir a la cirugía. Y una solución natural para estas ocasiones en las que un complejo condiciona la vida de una persona.

 

 

 

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