Desmontamos algunos negros mitos sobre las muelas del juicio “que no sirven para nada”

Seguro que siempre te has preguntado qué pintan las muelas del juicio ahí, al fondo de tu boca, más si para unos son inútiles y para otros justamente son un dolor de muelas innecesario que te deja dos días cara-globo tras su extracción. Poco se dice de ellas, por eso la Clínica Ariño de estética y salud dental avanzadas ha querido ponernos al día algunas informaciones.


1. Los molares sirven para triturar. Nuestros abuelos de las cavernas se pasaban el día mascando muchos más vegetales que nosotros. Las muelas del juicio son un resto evolutivo de lo que eran los terceros molares.

2. Quizá nunca las hayas visto o sentido, pero en realidad son cuatro y están situadas al final de cada hilera de dientes. Es decir: hay dos arriba y dos abajo.

3. A veces ni te das cuenta de que las muelas del juicio están por ahí, ya que son las últimas en aparecer o, como dicen los dentistas, en erupcionar. Casi todo el mundo las tiene.

4. Siempre te has preguntado por qué estás piezas tienen nombre y apellido propios: muelas del juicio suena a que, al salir, va a doler que lo flipas. Pero no, su nombre no viene de ahí, sino de que aparecen cuando la persona tiene unos 18-22 años… supuestamente la edad del uso de razón.

5. A pesar de su potente nombre y al contrario de lo que algunos piensan, cuando estos molares aparecen, no necesariamente desplazan el resto de dientes y descolocan la dentadura. ¡No son tan fuertes!

6. Eso sí: la aparición de estos terceros molares puede darte literalmente fuertes dolores, hincharte la cara y darte algunas molestias.
7. Pero tranquilo, quizá tengas suerte: puede que las muelas del juicio no aparezcan en toda tu vida.

8. Todo depende de la “personalidad” de tus muelas del juicio: si estas se presentan de forma anómala, pueden quedar total o parcialmente dentro del hueso o incrustarse contra las muelas de su costado… ¡En ese caso, no te salvarás de ir al médico!

9. No es un must que tengan que sacarte estos molares. Cada caso es personal e intransferible: en realidad, sólo una pequeña parte de la población tiene problemas con su irrupción.
10. Dicho lo cual, a partir de los 18 años aprovecha la visita al dentista para ver cuál es su evolución y que el profesional evalúe si progresan adecuadamente.

buhoweb.com

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