Estrógenos…¿Porque son tan importantes?

Los estrógenos son hormonas sexuales esteroideas, principalmente femeninas, que se producen en los ovarios y en las glándulas suprarrenales. Son las responsables del desarrollo de las características sexuales secundarias femeninas, como:

El periodo de pubertad y madurez sexual en las mujeres comienza cuando se eleva la producción de estrógenos, que estimulan la maduración del útero, la vagina, el endometrio y las trompas de Falopio. El nivel de estrógenos se mantiene más o menos estable hasta la llegada de la menopausia, donde se produce una caída drástica de estas hormonas.

Tipos de estrógenos

Hay tres formas de estrógenos presentes en el cuerpo humano que tienen una función endocrina. Estas hormonas actúan sobre el núcleo de las células y regulan la síntesis de proteínas, lo que explica su importancia tanto en el desarrollo sexual y la reproducción, como en otros procesos físicos y mentales del organismo. Los tres tipos de estrógenos son:

Estradiol: Su síntesis se produce a partir de la testosterona y es el tipo de estrógeno que se encuentra en mayor cantidad en el organismo femenino durante los años de fertilidad.

Estriol: Se sintetiza a partir de la androsterona y se produce en grandes cantidades durante el embarazo, llegando a aumentar hasta mil veces sus niveles en la orina durante la gestación. La medición de los niveles de estrioles es una prueba muy frecuente para comprobar el estado del feto y de la placenta. Analizando la producción de este estrógeno se pueden detectar problemas y complicaciones como la insuficiencia placentaria, que puede comprometer gravemente la vida del feto.

Estrona: Es el menos abundante de los estrógenos. Se sintetiza a partir de la progesterona y su producción tiene lugar en el ovario y en tejido adiposo.

Función de los estrógenos

Además de regular el ciclo reproductor y desarrollar los caracteres sexuales secundarios, los estrógenos, por su papel en el proceso de síntesis de proteínas en las células, tienen una gran importancia en muchas funciones del organismo:

Mejora el aspecto de la piel: Los estrógenos tienen un importante papel en la producción de colágeno y en los procesos de regeneración de la dermis, por lo que el aspecto de la piel varía en función de la producción de estas hormonas. Además, son los encargados de estimular la pigmentación de la piel en la vulva, las aureolas de las mamas y los pezones. También influyen en el estado de las uñas y el cabello.

Refuerza el funcionamiento del sistema cardiovascular: Participan en el metabolismo de las grasas y activan la producción de HDL o colesterol bueno. De esta manera, previene la formación de placas de ateroma (residuos de grasas y otras sustancias que se acumulan en las paredes de las arterias) y reduce el riesgo de sufrir enfermedades como la arteriosclerosis.

Refuerza el sistema óseo: Los estrógenos evitan la pérdida de calcio y aseguran su correcta mineralización, por lo que evitan que los huesos se vuelvan frágiles, mantienen la consistencia del esqueleto y previenen la osteoporosis.

Contribuyen al normal funcionamiento del sistema urinario:

Ayudan a mantener la frecuencia de la función urinaria.

Actúan de forma positiva sobre el cerebro: Ya que favorecen la llegada de flujo sanguíneo al cerebro y de glucosa, necesaria para el desarrollo de las neuronas y de ciertos neurotransmisores. Durante el ciclo menstrual, las variaciones en los niveles de estrógenos pueden producir algunos trastornos, como cambios de humor, insomnio e irritabilidad.

Estimula el deseo sexual.

Los estrógenos y la menopausia

La llegada de la menopausia se traduce en una caída drástica en la producción de estrógenos. Debido a la importancia de estas hormonas en muchos de los procesos del organismo, el descenso de sus niveles repercute de forma negativa, dando lugar a complicaciones y trastornos, como alteraciones en el estado de ánimo, ansiedad, cansancio, sequedad vaginal, aparición de osteoporosis o el incremento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

En algunas ocasiones, es necesario seguir un tratamiento con estrógenos producidos en laboratorio, sobre todo en algunos casos de menopausia, trastornos menstruales, osteoporosis, y otras afecciones menores, como sequedad, ardor y prurito vaginal.

 

 

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