Obtener abdominales marcados y no morir en el intento

Actualmente somos muchos los que perseguimos el objetivo de tener un abdomen marcado y perfecto. En torno a este objetivo e intentando aprovecharse de la necesidad, se han generado gran cantidad de mitos, algunos de los cuales tienen su fundamento y otros simplemente son falsos.

El nombre de esta bitácora “como conseguir un abdomen marcado” define la intención de la misma: mostrar que sí es posible y cómo conseguir tener el abdomen marcado, el vientre plano que llevamos mucho tiempo intentando conseguir y que tanto se nos resiste. Con este objetivo vamos a analizar algunos de estos mitos para evitar cometer errores que nos desvíen de nuestro propósito.

Para tener abdominales haz 10.000 flexiones.

Las flexiones abdominales son uno de los ejercicios tradicionales para obtener el vientre plano que buscamos. Este ejercicio se realiza de distintas formas dependiendo de si se quieren trabajar los abdominales superiores o los inferiores; no resultando de demasiada utilidad en el trabajo de los abdominales medios ni de los oblicuos.

Al tratarse de un ejercicio sencillo (conceptualmente), que no requiere de especiales instalaciones (con un buen suelo y todo lo más una silla es posible realizarlos a la perfección) y, ser un ejercicio sin pesas ampliamente conocido, resulta muy productivo a la hora de desarrollar abdominales.

El problema radica en la idea de que más es mejor. Las flexiones abdominales, como cualquier ejercicio, deben ser realizadas con conocimiento: realizando series de calentamiento, series de trabajo intenso y series de estiramiento. Forzar la máquina, ponernos a hacer flexiones de modo repetido hasta reventar no va a proporcionarnos los abdominales que deseamos y, lo que sí es probable, es que nos lesione.

Sin control los ejercicios abdominales van a producirnos lesiones que van a resultar contraproducentes: van a parar nuestro entrenamiento, van a resultar dolorosas y pueden incluso resultar incapacitantes. Los ejercicios abdominales deben ser realizados de manera pautada y controlada, dando tiempo al cuerpo a regenerarse.

Por otra parte, los ejercicios abdominales específicos, aquellos diseñados para incrementar nuestra masa muscular en la zona del abdomen, no son buenos ejercicios para reducir grasas localizadas. Esto es, cuando queremos reducir la grasa en la zona abdominal, no podemos recurrir a los ejercicios que utilizaríamos para desarrollar los músculos, para la reducción de grasas es mucho más efectivo recurrir a ejercicios aeróbicos; correr, nadar, bicicleta, etc.

Mágica faja de neopreno o plástico

Quien no ha visto los anuncios (especialmente dirigidos a mujeres) en los que te embutes en un traje de neopreno, parecido al que utilizan los buzos y continúas realizando tu actividad diaria.

“La extraordinaria tecnología, unida a los últimos avances en el uso de la micro estimulación de cerámica o la envolvente elasticidad y el microclima producido, reducirán sin necesidad de ningún esfuerzo por nuestra parte, la grasa abdominal, proporcionándonos la figura y el tono que siempre deseamos sin invertir en ello el menor esfuerzo.”

Todos aquellos que los han probado, saben que este tipo de prendas se fundamentan en proporcionar una deficiencia de transpiración que hace que se incremente la eliminación de líquidos.

Una eliminación que, sin reducir las grasas, puede ponernos en peligro pues, la reducción descontrolada de líquidos puede provocar una peligrosa deshidratación.

Electroestimulación

De la misma manera que cuando anuncian cremas para la reducción de la celulitis utilizan modelos de menos de dos décadas que no han tenido tiempo de tenerla, cuando anuncian este tipo de aparatos recurren a otros modelos que sí tienen un gran desarrollo muscular en la zona abdominal, que sí tienen una cantidad de grasa que les permite lucirlos, pero que no los han conseguido con estos aparatos. Es lo que se llama una dramatización publicitaria, esto es: un “encubrimiento” de la realidad para aumentar sus bondades.

En estos anuncios parece indicarse que se trata del gran secreto que los entrenadores personales nunca quisieron contarte pues reduciría su trabajo. La realidad es bien distinta: creemos que, todos o casi todos, los que nos movemos en este mundo conocemos de alguien que los ha adquirido y probado. Todos coinciden en que estos productos no les proporcionaron los abdominales marcados que anunciaban.

La realidad de todos estos equipos es que sólo sirven para calentar la muscular estimulada. Son aparatos que utilizan los masajistas, fisioterapeutas, etc. para calentar la zona muscular a trabajar y evitar en gran medida el que se produzcan lesiones por forzar la zona trabajada en frío.

Con la ayuda de estos equipos podremos pues tonificar nuestro cuerpo previo a trabajarlo con los ejercicios adecuados, pero nunca producir el abdomen marcado que estamos buscando.

Pasar hambre

Bajo tan dramática frase se encuentra, además de un grave error, la percepción que tienen muchas de las personas que pretenden conseguir un abdomen marcado. Cuando se plantea que, para tener ese abdomen, van a tener que aunar el trabajo de los músculos que constituyen la zona abdominal con la reducción de grasas que impide su exhibición, en seguida se relaciona esta reducción de grasas con un “pasar hambre”.

Nada más alejado de la realidad: para la realización correcta de ejercicio nuestro cuerpo debe disponer de los nutrientes adecuados en la cantidad necesaria, algo que, en muchos casos, implica comer más cantidad de la que se está comiendo actualmente.

Probablemente para mantener el nivel de ejercicio al que vamos a enfrentarnos, debamos alimentar a nuestro cuerpo como mínimo tanto como lo hacemos ahora aunque, eso sí: deberemos modificar la forma en la que lo alimentamos, deberemos modificar las pautas horarias, el número de comidas y los ingredientes de estas, pero comiendo tanto o más.

Este cambio en el estilo de alimentación es el que probablemente asuste a quienes se enfrentan por primera vez al planteamiento de reducir la grasa abdominal para conseguir un abdomen marcado, como decimos sí va a suponer un cambio alimentario (no se puede cambiar haciendo lo mismo) aunque en ningún momento es necesario pasar hambre.

Genética

Con la genética pasa algo extraño y es, cómo cambia la percepción de la misma con el tiempo. Nos explicamos: imaginemos los primeros humanos, aquellos que vivían expuestos a la intemperie, a los cambios de temperatura. Para estos primeros humanos, disponer de una abundante pelambrera suponía la diferencia entre sobrevivir a las inclemencias del tiempo o fallecer.

Con la llegada del hombre metrosexual, la percepción ha cambiado, aquel hombre alopécico (exceptuado en la cabeza) que hubiera fallecido en esas circunstancias es ahora una privilegiado que no tiene que recurrir a los distintos métodos de eliminación de cabello.

En el caso de los abdominales ocurre algo parecido. Históricamente el hombre ha almacenado sus reservas de nutrientes en forma de grasas, grasas que tienen tendencia a acumularse en su mayor parte en la zona abdominal. Así, ahora, aquellos hombres que hubieran tenido problemas para subsistir en tiempos de carencia alimentaria, aquellos “errores genéticos”, incapaces de almacenar reservas, son los privilegiados que no deben hacer casi nada para marcar los abdominales, pues no almacenan grasas.

Cierto es que la genética puede ayudar a tener un abdomen marcado con mayor facilidad, cierto es que la genética puede hacer que tengamos una mayor o menor predisposición a desarrollar el grupo muscular que suponen los abdominales y a acumular con mayor o menor facilidad las grasas que impedirán que se muestre el fruto de nuestro trabajo,…

Cierto es que la genética nos puede ayudar pero, la genética favorable se da en un grupo muy reducido de personas que no son los preocupados por cómo conseguir un abdomen marcado (lo tienen de natural) y, para el resto, se han desarrollado sistemas altamente eficaces que conseguirán este objetivo minimizando nuestro trabajo y esfuerzo.

La reducción de grasas en nuestro cuerpo (algo que sólo hacemos para marcar unos abdominales desarrollados) tiene el efecto lateral de reducir drásticamente el impacto de las enfermedades del corazón, la diabetes del tipo 1 o muchos de los tipos de cáncer actuales.

La práctica continuada de ejercicio físico (cualquier ejercicio) repercute directamente en nuestra salud física. Es la fuente de una correcta oxigenación (alimentación) de nuestras células. En concreto en este punto es fundamental para la consecución de unas neuronas activas. ”

En conclusión, existe una gran cantidad de mitos en torno al mundo que rodea a las personas que pretendemos desarrollar nuestra zona abdominal y, de paso, conseguir un tono físico adecuado con un cuerpo firme y saludable en el que nos sintamos a gusto y del que tengamos las garantías que nos va a durar pues para ello lo cuidamos.

Vemos que la mayoría de estos mitos se basan en el desconocimiento: con una buena rutina, completa y eficiente, y una alimentación correcta, adecuada y suficiente, es posible conseguir nuestro objetivo de tener unos abdominales marcados de una manera rápida y duradera.

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