“Irse de Venezuela es como divorciarse estando enamorado”

Cuando a Luis Gerónimo Abreu (Caracas, 1972) se le pregunta sobre la emigración, en el marco de la situación política y económica que vive el país, prácticamente no respira. Se explaya y trata de analizar todas las aristas del tema. “Yo he estado afuera, pero por trabajo.

Hice una novela en México, otra en Perú y estuve en Colombia un año y sé lo que es extrañar a Venezuela y eso fue por elección. No me quiero imaginar cuando es por obligación. Es duro. Irse de Venezuela es como divorciarse estando enamorado. Es un gran despecho porque siempre estuvimos acostumbrados a adoptar emigrantes, nunca a despedir hijos, eso es nuevo para nosotros y nos está costando mucho”.

“Irse de Venezuela es como divorciarse estando enamorado”

Quizás por eso es que habla con tanta vehemencia de Alberto, el ingeniero que interpreta en Venezolanos desesperados, original de Daniel Ferrer, obra que presentará en compañía de Astrid Carolina Herrera, Jean Carlo Simancas, Hilda Abrahamz, Juan Carlos García y Beba Rojas el 12 de mayo en Villa Hermosa, el 14 en Ciudad de México y el 15 en Monterrey. Antes, ya habían hecho lo propio en Panamá y Miami y pronto la montarán en Argentina, Chile, Houston y Alemania.

–¿Qué significa para usted poder llevar este montaje fuera del país?

–Yo creo que esta obra sobrepasó todas las expectativas que tenía el elenco. En principio, queríamos hacer una obra que llevara un poco de esperanza porque cada día asusta más lo que está pasando. También era para recordarle a la gente que asiste al teatro que hay cosas maravillosas que no se han perdido y que tenemos que seguir luchando para que no lo hagan. No esperábamos que la respuesta fuese tan masiva con 11 funciones en Maracaibo; cuatro o cinco funciones en otras ciudades; agotar 400 butacas tres semanas seguidas en el BOD; el Aula Magna. Nos ha traído muchas sorpresas agradables; comentarios en las redes y eso nos llena de alegría y satisfacción. Los actores nos divertimos y hacemos catarsis en escena. Somos un grupo muy homogéneo que, gracias a Dios, se ha llevado muy bien el año y pico que tiene. El mérito de esta obra es el momento, dónde, cómo se está haciendo y con el amor que se está haciendo (…). Recuerda que cada quien tiene que poner su granito y que por más que estemos en una crisis enorme, hay cosas de este país que persisten y que no podemos olvidar. A lo mejor no estamos orgullosos de quienes manejan el país, pero siempre vamos a estar orgullosos de haber nacido aquí.

“Este país es de todos, es maravilloso y esa es una de las cosas que queremos destacar en esta obra” (‘Venezolanos desesperados’)
–¿Cómo describe al personaje que interpreta?

–Interpreto a Alberto, un ingeniero petrolero que está trabajando en el país en otra cosa que no es su área de experticia, que se queda sin trabajo, que sufre la escasez de productos y de divisas y prefiere irse no solamente porque se quedó sin trabajo, sino porque pasa por todas las vicisitudes que nosotros pasamos. No consigue pañales para la sobrina, le roban el teléfono en el tráfico, etc. Y se va a Bogotá para ver si por fin puede trabajar en lo que estudió, pero se le hace difícil. En un momento extraña el país, habla con su hermano, habla con otra gente y decide regresar y explica sus razones. Todo esto contado en una nota de humor para no hacerlo tan pesado porque las cosas que se cuentan a veces pueden doler mucho. Este país es de todos, es maravilloso y esa es una de las cosas que queremos destacar en esta obra.

–El año pasado hablaban de llevar Venezolanos desesperados al cine, ¿esos planes se mantienen en pie?

–No lo sé, eso hay que preguntárselo a Daniel Ferrer. Lo que pasa es que él habla maracucho y yo caraqueño, entonces no nos comunicamos muy bien (risas). Yo asumo que él sigue con los planes, una vez nos lo comentó, no hablamos más del tema, pero él es un productor bastante persistente, así que seguramente lo va a hacer.

–¿Tiene planes para regresar a la televisión?

–Hay unas cosas por ahí, pero nada seguras. Acabo de terminar una película de Caupolicán Ovalles, Muerte en Berruecos, y en agosto arranco con el rodaje de la de Miguel Ferrari. Estrené en el BOD He aquí el hombre, una obra con un humor mucho más negro, con Rafael Romero, Adrián Delgado y Augusto Nitti.

El Universal

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